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En 2025, el cover art de un álbum independiente causó mucho revuelo en prácticamente toda la comunidad del metal a nivel mundial. Memes, críticas positivas y negativas, opiniones y comentarios que duraron lo que la velocidad del internet les permitió. En este mismo medio, yo hice una reseña/comentario del mismo. Ese álbum fue Cruel World of Dreams and Fears, del proyecto unipersonal checo DRAUGVEIL. Se trata de un álbum de Black Metal crudo que toca temas a los que los puristas y trve kvlts no están acostumbrados en la música que consumen, y eso puede ser un acierto o un error, según a quién le preguntes.


No voy a hablar de lleno sobre la música, porque quiero comentar más lo que es la concepción de este proyecto para una escena que, aunque variada, es hermética. En esta oportunidad, DRAUGVEIL colabora con el proyecto ucraniano SELVNATT en un album titulado Blades & Roses que, por lo que pude investigar, es su debut en la música como proyecto unipersonal. Aquí comenzamos por donde inició todo el “drama” y la generación de clics: la portada. Es más sencilla y menos “interesante” que la anterior; aparecen ambos músicos (uno sobre un caballo y el otro con una espada, como podemos ver en la imagen de arriba), el título del álbum y no mucho más.


Pero lo verdaderamente interesante está dentro del disco. Con ese sonido típico y esa producción cruda del Black Metal más tradicional europeo, lo que llama la atención son los teclados. Son tan suaves y dulces que desencajan con “la costumbre”, pero encajan con la música a la perfección. Aquí es donde podemos preguntarnos: ¿esto realmente es Black Metal serio? Y la respuesta corta es: “Sí, lo es”.


Tomar los riesgos que se toman con las temáticas de amor, poesía romántica y la soledad como elemento narrativo es un punto acertadísimo. Como dice la banda en sus redes: “Esta obra sirve como la declaración definitiva del movimiento Romantic Black Metal”. Aquí es donde está el otro punto importante: ellos no están inventando algo que venga de una terminología o una etiqueta diferente, sino que están colocando un prefijo al subgénero por la manera en que expresan la música y los tópicos de sus letras.


Entonces, ¿qué aporta DRAUGVEIL a la escena y a las nuevas bandas del subgénero? Pues, principalmente, el arriesgarse a entrar en un terreno tan lleno de obstáculos como el Black Metal. Entre sus consumidores te toparás con mucha gente que está cómoda con lo que tiene y le puede molestar, o simplemente parecer ofensivo, que se “manche” su gusto musical, lírico y estético con este tipo de contenido tan alejado de lo habitual. Los que van solo por la música quizá se sientan incómodos porque, a pesar de que el sonido es bastante interesante y de alguna forma tradicional, tiene estos teclados que le agregan melancolía y melosidad. Al final no habrá un punto medio: a los entusiastas puede que les guste o no, y lo mismo pasará con la gente que se acerque por primera vez.


Sabiendo esto, el aporte está justo ahí: en dividir opiniones y darse cuenta de que el Black Metal no se hace para gustar ni para seguir agendas. Como dijo un colega: “el Black Metal tiene que ser anti”, ¿y qué hay más anti-Black Metal que un proyecto como DRAUGVEIL? Al tocar este género, va contra la corriente. Los puristas hablarán de seriedad y otros directamente de si es ofensivo o no, pero al final es algo disruptivo que da de qué hablar y que musicalmente posee una propuesta, cuando menos, interesante.


La cuestión es que a los metaleros, sobre todo a los latinos, les gusta mucho hablar de productos musicales, sean de los que consumen o no. Eso está bien, pero al final, sea o no por hate, terminan dándole mucha vitrina a estas bandas y artistas que critican o de los cuales generan comentarios y opinión en redes.


Este lanzamiento de DRAUGVEIL es una declaración de principios del proyecto, donde colaboró con alguien que supo entender cuál es el camino. Presentaron un trabajo bastante bueno y con elementos que son atractivos. A este punto, estoy seguro de que se hablará del tema y, por ese lado, a nivel de marketing, Yevhen Konovalov (quien está detrás del nombre DRAUGVEIL) tendrá unas cuantas escuchas más de manera orgánica.


En conclusión, lo que quiero decir es que no importa qué tan conformado y trve sea un subgénero del metal; mientras siga avanzando el tiempo, la cultura y la sociedad, la música evolucionará. Esto no significa necesariamente una mejora o un cambio por completo, y no es malo bajo ningún concepto. Cada quien decide qué escuchar y cómo opinar —tienes derecho a hacerlo—, pero no posees la verdad absoluta. En la música extrema, con la cantidad de artistas, propuestas y escenas que hay, no puedes simplemente creer que tienes la razón sobre cómo se debe ejecutar o si se deben seguir normas, y menos aún si tu criterio se basa en escuchar las mismas bandas durante 30 años sin tan siquiera saber qué está ocurriendo en el metal hoy en día.